La ciberseguridad y el lavado de dinero están intrínsecamente relacionados: la primera es la defensa crítica contra la
segunda. Los ciberdelincuentes utilizan ataques informáticos para robar fondos y luego emplean técnicas digitales
(criptomonedas, empresas fantasmas) para blanquearlos, mientras la ciberseguridad, mediante IA y análisis de datos,
detecta y previene estas actividades.
